Hoy ha estado medio lloviendo todo el día y hemos hecho un recorrido por la parte noble.
Primero, para refugiarnos de un fuerte chaparrón, nos hemos metido en los almacenes Bloomingdale´s, comprobando que casi todo nos gustaba y nada podíamos comprar de lo carísimo que era.
Después paseo por Park Ave. y la Quinta, viendo iglesias, rascacielos, tiendas pijas y haciendo muchas fotos.


A la hora de comer(2pm), al hotel Plaza (le tenía muchas ganas).
Cuando hemos llegado, el recepcionista nos ha vuelto a repetir lo que nos dijo a Carmen López y a mi la vez anterior, pero hoy José Manuel lo ha entendido: "a partir de las dos el lunch está cerrado y sólo dan el té".
Así que a tomar el té, acompañado de canapés, panecillos y pastelitos. Todo muy fino y muy rico y con un camarero que hablaba español. (Comentar lo que nos ha costado sería una ordinariez)


A la salida, nos dirigíamos al Central Park, cuando nos hemos cruzado nada menos que con RAFA NADAL. Iba hablando por teléfono y muy deprisa y no hemos reaccionado para hacer la foto. Yo le he dicho ¡Suerte! y ha hecho un gesto, pero nada más. Para el que no lo sepa, está aquí para jugar el Flushing Meadows.
Después hemos dado un paseo muy relajante por el parque, escuchando a unos músicos muy agradables y con una luz muy otoñal.



A eso de las 5,30pm nos hemos bajado a la calle 44, entre la 5ª y la 6ª, al café ALGONQUÍN, que venía recomendado en El País por Manuel Vicent, de lo cual nos avisó Carmen López.
Es un sitio precioso donde se toman cócteles amenizados con música de Frank Sinatra. Yo, como las chicas de Sexo en Nueva York, me he tomado un Cosmopólitan que estaba "fabuloso", como dirían ellas. José Manuel se ha tomado otro con nombre imposible para mi.


Por último, paseo hasta Union Square donde hemos comprado un pescadito para cenar en casa con Carmen, que ya estaba bien de gasto.
ANECDOTA: Al día siguiente de ir a Boston, fui a hacerme la pedicura a una chinas de aquí al lado. Me frotaron los pies con una especie de esponja dura que me gusto. Hoy, al pasar por una farmacia, he entrado a ver si la tenían. Estaba mirando por los estantes y ha venido un dependiente a preguntarme que quería, como siempre, no entendía nada y le he dicho: "Spanish only", y él ha llamado a Marcelo. Con Marcelo todo ha sido fácil, le he explicado lo que quería en español y me ha vendido la esponjita. Ya la probaré a ver que tal.
En esta ciudad da gusto.